¡Que el cambio de temporada no te tome desprevenido! Cuida tus defensas desde adentro

¡Que el cambio de temporada no te tome desprevenido! Cuida tus defensas desde adentro

Con los cambios de temperatura también llegan ajustes en nuestra rutina: pasamos más tiempo en espacios cerrados, convivimos con más personas y pueden aumentar las enfermedades respiratorias.

Nuestro sistema inmunitario trabaja todos los días para protegernos. Aunque no existe un alimento o suplemento que evite por sí solo que nos enfermemos, mantener hábitos saludables ayuda a que el organismo funcione adecuadamente.

Hábitos que hacen la diferencia

Dormir lo suficiente, mantener una alimentación variada, realizar actividad física, tomar agua y controlar el estrés forman parte del cuidado diario. También es importante lavarse las manos con frecuencia, cubrirse al toser o estornudar y mantener limpias las superficies de uso común.

Además de estos hábitos, algunos nutrientes y microorganismos pueden complementar nuestra alimentación cuando existen necesidades específicas.

Vitamina D3

La vitamina D participa en el funcionamiento normal del sistema inmunitario y también contribuye al mantenimiento de huesos y músculos. El cuerpo puede producirla mediante la exposición al sol y también obtenerla de algunos alimentos.

Cuando los niveles son insuficientes, un profesional de la salud puede valorar si es conveniente utilizar un suplemento de vitamina D3 y determinar la cantidad adecuada.

Zinc

El zinc es un mineral que participa en numerosos procesos del organismo, entre ellos el funcionamiento del sistema inmunitario, la producción de proteínas y la cicatrización.

Puede encontrarse en carnes, pescados, lácteos, huevo, leguminosas, nueces y cereales integrales. Su consumo debe mantenerse dentro de las cantidades recomendadas, ya que tomar más no significa obtener mejores resultados.

Probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos que actúan principalmente en el sistema digestivo. Sus efectos dependen de las cepas y cantidades presentes en cada producto, por lo que no todos funcionan de la misma manera.

Una microbiota diversa también se beneficia de una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y alimentos variados. Los probióticos pueden complementar estos hábitos, pero no sustituirlos.

Conclusión

Cuidar nuestras defensas durante el cambio de temporada no depende de una sola acción. Es el resultado de pequeños hábitos que repetimos cada día: alimentarnos bien, descansar, mantener una buena higiene y escuchar las necesidades de nuestro cuerpo.

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